Segundo Medio‎ > ‎

El peso de la noche

EL SISTEMA PORTALIANO
Unidad 3: La Creación de una nación.
Contenidos: La organización de las República de Chile.
Procedimiento: Trabajar con fuentes escritas

1. INTRODUCCIÓN (5 min.)
¿A qué periodo de la historia de Chile, se le llama la Solución portaliana? ¿De qué profunda dificultad política está saliendo Chile? Desde hace algún tiempo diversos historiadores nacionales han discutido sobre el nombre exacto que debe llevar la etapa de la historia de Chile que abarca desde la abdicación de O’Higgins hasta el triunfo de los conservadores en Lircay. Sin embargo, no hay ánimo en ponerse de acuerdo. Las dos posiciones que reclutan más adeptos son las que se refieren al período como Anarquía y como Aprendizaje Político.
A continuación veremos dos cápsulas audiovisuales referidas a este momento histórico: la Abdicación de O’Higgins y la Batalla de Lircay.

Renuncia de O'Higgins





Batalla de Lircay



2. LECTURA INDIVIDUAL. (10 min.) Sobre la línea (al principio del texto) escribir el nombre del párrafo según su lectura propia lectura.
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Lectura Individual

Frente al problema de la organización del Estado, la aristocracia chilena no presentó en un comienzo una perfecta unidad espiritual. Entre 1817 y 1827, el grueso de la clase alta ni siquiera participó en dicha organización. Muchos habían sido contrarios a la independencia y la mayor parte carecía de ideas políticas claramente definidas. En esta forma, los ensayos de organización política quedaron exclusivamente a cargo del sector reformista o liberal, que en aquellos años formó un grupo minoritario dentro de nuestra aristocracia.
Sólo a mediados de 1827 —después que asume el mando don Francisco Antonio Pinto y con motivo de las elecciones parlamentarias— la aristocracia rural decide disputarle el campo político al grupo reformista. Una airosa campaña de prensa y la formación de diversos bandos políticos (federalistas, estanqueros, pelucones, o'higginistas, unitarios y pipiolos) marcan el ingreso en masa del patriciado chileno a la lucha política.
En el ministro don Diego Portales encontrarán al personaje genial que con la revolución de 1829, los conducirá al poder dándoles cohesión y disciplina.
Portales pertenece al tipo de políticos "realistas", que actúan prescindiendo de toda doctrina y programa. Comprendió desde un comienzo que el progreso y la estabilidad no podían obtenerse con el simple cambio de la Constitución. Son las fuerzas sociales las que interesan. Su labor política debía cimentarse en las aspiraciones del grupo conservador que representaba a la inmensa mayoría de la aristocracia y que alrededor de 1829 participaba —igual que el propio Portales— de la reacción general contra los regímenes descentralizados. En efecto, o'higginistas, estanqueros y conservadores o pelucones sustentaban, en general, las mismas aspiraciones políticas: gobierno centralizado, oligárquico y fuerte.
Don Diego Portales, con profundo sentido de la realidad, intuyó que la vida tiene razón primariamente frente a las objeciones del intelecto, y que los prejuicios, que son vida, reclaman sus derechos en la historia. Hizo restablecer los mayorazgos que, con gran disgusto de la aristocracia, habían sido abolidos por la Constitución liberal de 1828. Renunció dos veces la segura expectativa de llegar a la presidencia de la República, dando paso a la candidatura de don Joaquín Prieto, con lo cual neutralizaba al poderoso bando de los o'higginistas, y a la aristocracia pencona hasta entonces recelosa del predominio político del patriciado santiaguino.
También el clero, en su mayoría enemigo de la emancipación, fue, en un comienzo, ajeno a la lucha por organizar el Estado. Indefectiblemente hostil a todo gobierno patriota, pierde, como es lógico, todo el inmenso prestigio social y político que tuvo en la época colonial. Pero desde la segunda década del siglo XIX —ya definitivamente consolidada la independencia— el clero empieza a recuperar su influencia y su prestigio incorporándose a las luchas políticas.
En el Congreso de 1823 encontramos 6 diputados sacerdotes; en el de 1826 su número se eleva a 17, y otros tantos tuvo el de 1828. El clero aparece en gran número en todos los grupos políticos. Portales captó la creciente influencia del clero y la necesidad de utilizarlo como un poderoso instrumento de gobierno. Interpretando el sentimiento general procurará una estrecha unión entre el Estado y la Iglesia. Los bienes que bajo el gobierno de Freire (1824) fueron confiscados al clero regular, les serán devueltos por ley de 1830. Portales triplicará el presupuesto del culto y obtendrá la creación del arzobispado de Santiago y de los obispados de Serena y de Ancud (1836).
Estas medidas y todas las que tomó el ministro le permitieron conquistar la admiración y la confianza de casi todo el patriciado chileno de la época. Para don Diego Portales será mucho más importante rodear al gobierno de un ambiente de confianza colectiva, que dictar una nueva Constitución. Su acción fue dictatorial. No importa atropellar la norma jurídica. Sólo se trata de actuar en conformidad a las necesidades y aspiraciones de la colectividad. Fue el órgano de ellas y en eso, justamente, descansó la eficacia de su acción. Como todo grande hombre en la historia será un producto social. Aprovechó admirablemente el estado espiritual de la aristocracia agraria y clerical que no creía en los impulsos renovadores de los ideólogos y doctrinarios de la emancipación. Portales actualizará toda la estructura ideológica de la Colonia, íntimamente arraigada en el alma nacional. De ahí que, en último término, debamos considerar la obra portaliana como una reacción en sentido colonial. Es aquí donde Portales primero y la burguesía chilena después, encontrarán los elementos que harán posible la organización definitiva de la República.
En este sentido, la obra portaliana se nos presenta como una consecuencia lógica del desenvolvimiento histórico nacional, como una etapa más en la lucha por la organización del Estado.
Heise, Julio. 150 años de Evolución Institucional. Edit. Andrés Bello, 1977. (pág. 18 – 19)

3. COMPARTIENDO LA LECTURA (10 min.)
Una vez leído el texto, en grupos de 4 estudiantes comparten el título colocado, y discuten cuál de los cuatro es el que mejor se acomoda a la lectura realizada.
Para ello deben justificar por escrito por qué seleccionaron dicho título. (10 líneas)

4. PUESTA EN COMÚN (10 min.)
Un representante de cada grupo, escribe en la pizarra el nombre que cada grupo dio al texto leído y expone las razones de dicha selección.

5. AMPLIANDO LA IDEA (10 min)
Manteniendo los grupos ya formados, leen los documentos desplegados a continuación. Una vez leídos deben acercarse a la pizarra y escribir el concepto que mejor resume cada uno de los textos. Si el grupo siguiente coincide con el primer concepto, debe justificar su elección.


Documento 1

DOCUMENTO 1: Carta de Diego Portales José M Cea. Lima, Marzo de 1822. (Extracto)
A mi las cosas políticas no me interesan pero como buen ciudadano puedo opinar con toda libertad y aún censurar los actos del Gobierno. La Democracia que tanto pregonan los ilusos, es un absurdo en los países como los americanos, llenos de vicios y donde los ciudadanos carecen de toda virtud como es necesario para establecer una verdadera República. La Monarquía no es tampoco el ideal americano: salimos de una terrible para volver a otra y ¿qué ganamos? La República es el sistema que hay que adoptar, pero sabe cómo Yo la entiendo para estos países.
Un Gobierno fuerte, centralizador, cuyos hombres sean verdaderos modelos de virtud y de patriotismo, y así enderezar a los ciudadanos por el camino del orden y de las virtudes. Cuando se hayan moralizado, venga el Gobierno completamente liberal, libre y lleno de ideales, donde tengan parte todos los ciudadanos. Esto Yo lo pienso, y todo hombre de mediano criterio pensará igual.
Ideas y confesiones de Portales. Editorial del Pacífico S.A. Santiago 1954. Pág. 145


Documento 2

DOCUMENTO 2: Carta de Diego Portales a Fernando Urizar Garfias. Santiago 1 de Abril de 1837 (Extracto)
Por aquella parte de su conducta ministerial, que se ha puesto en mi noticia, le voy descubriendo gobernador: veo que tiene usted la prudencia y la firmeza, y que entiende el modo más útil de conducir al bien a los pueblos y a los hombres. Palo y bizcochuelo, justa y oportunamente administrados, son los específicos con que se cura cualquier pueblo, por invertebradas que sean sus malas costumbres.
Ideas y confesiones de Portales. Editorial del Pacífico S.A. Santiago 1954. Pág. 58




6. JUICIO CRÍTICO. (30 min) Ahora la lectura se vuelca individual de nuevo.
1. A partir de la lectura de los tres últimos documentos, ¿qué opinión tienen en común los tres historiadores consultados?
2. ¿Coincide con su propia opinión? Justifique su respuesta.
3. Entrega su trabajo impreso la próxima clase.

Documento 3

DOCUMENTO 3: Visión de J.V. Lastarria
Lo que tienen de a propósito esas historietas de la tradición es que nos presentan siempre a don Diego Portales dirigiéndolo y dominándolo todo. El no se insinuaba en el corazón de los-hombres que deseaba hacer servir a sus miras, sino que los asaltaba con tono brusco y con chanzas pesadas las más veces, y les inspiraba confianza por su franqueza y con su osadía. Los viejos pelucones le cedían naturalmente la iniciativa, los jóvenes de su edad lo celebraban y se inspiraban en su charla, y los subalternos se le humillaban y lo servían porque hallaban en él largueza y al -mismo tiempo predominio.
Portales. Juicio Histórico. Editorial del Pacífico. Santiago 1973. Pág. 25


Documento 4

DOCUMENTO 4: Visión de Benjamín Vicuña Mackenna
Pero, demos ya punto a esta ociosa controversia: Portales no fue pelucón, como tampoco fue pipiolo. Funesta y casi pueril manía de los bandos el buscar, como los niños, padrinos de pila para llevar su nombre! Portales fue un ser extraordinario, un eminente chileno. La historia no podrá decir de él otra cosa, aunque los partidos le hagan los unos un semidiós y un ídolo de barro sus opuestos.
Sus más altas dotes fueron su sublime desinterés, su ínclita franqueza, su amor innato a la justicia, su rígida moral, en el manejo de las rentas públicas, su inmensa laboriosidad en sus desempeños de hombres de Estado, su severidad inexorable con sus subalternos y consigo mismo, la elevación nunca desmentida de sus miras, la riqueza inagotable de su fantasía, que la sensibilidad
Portales. Juicio Histórico. Editorial del Pacífico. Santiago 1973. Pág. 25


Documento 5

DOCUMENTO 5: Algunas visiones de historiadores (Extracto)
La glorificación de Portales comenzó al día siguiente de su asesinato y fueron los círculos gubernativos y la aristocracia ligada al poder autoritario los que mantuvieron un culto sin réplica durante más de dos décadas. El régimen político y el predominio conservador no eran favorables para ideas divergentes. En el fondo, era la necesidad oficial de legitimar el uso aristocrático del poder haciéndolo derivar de un personaje famoso y admirado, cuyo prestigio se cultivaba de manera constante para darle más relieve aún. El mismo sacrificio del ministro le engrandecía en el sentimiento común, entonces y también ahora, debido a la reacción natural frente a la muerte trágica de un estadista. Se tenía el mártir y con él se ennoblecía la causa.
Ambos autores (Tanto Lastarria como Vicuña Mackenna), enfocaron con dureza la política dictatorial del ministro que había ahogado el desenvolvimiento de la libertad para mantener un régimen autocrático que defraudaba los ideales iniciados en 1810. Sus métodos arbitrarios y duros para llegar al poder y luego para mantenerse en él, desatando las persecuciones, silenciando la prensa, desterrando a los opositores y llegando hasta inmolarlos en el patíbulo, fueron expuesta. con toda su crudeza y con adjetivos condenatorios.
Con todo, es perceptible que Barros Arana es más crítico que el historiador conservador y que en algunos rincones de sus páginas tuvo expresiones de condena. En general, Barros Arana opina favorablemente del orden implantado por Diego Portales, la seriedad en la administración y la tranquilidad que habría favorecido a las actividades nacionales. Condena, sin embargo, los excesos autoritarios y estima que la omnipotencia condujo al ministro, progresivamente, a verdaderos extravíos.
Portales, una falsificación histórica, Sergio Villalobos, Imagen de Chile, Ed. Universitaria, 1989,



7. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
 Portales. Juicio Histórico. Editorial del Pacífico. Santiago 1973. Pág. 25
 Portales, una falsificación histórica, Sergio Villalobos, Imagen de Chile, Ed. Universitaria, 1989.
 Ideas y confesiones de Portales. Editorial del Pacífico S.A. Santiago 1954. Pág. 58Diego Portales Pintado por sí mismo. Dirigido por Luis Alberto Sánchez. Ediciones Ercilla. Santiago 1941.




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Carlos Salazar,
29 jul. 2013 20:23
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Carlos Salazar,
29 jul. 2013 20:19
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